Educación y diferencias culturales en América Latina (I)

Este es el primero de una serie de tres post–al menos- sobre educación y diferencias culturales en América Latina, en los que plantearemos algunas de las preguntas y retos a los que se enfrentan los sistemas educativos de la región en relación a dichas  diferencias culturales.

Latinoamérica tiene una grandísima diversidad cultural, las diferencias étnicas y culturales que perduran aún a día de hoy permitirían trazar un mapa diverso y heterogéneo, en el que encontramos líneas que  hunden sus raíces en las culturas precolombinas, junto a otras que toman forma tras la llegada de colonos europeos, la población africana que llevaron aquellos para trabajar como esclavos y, más tarde, la llegada de otros emigrantes de todo el mundo.

En esta primera parte, vamos a acercarnos al problema de los encuentros y desencuentros culturales haciendo un poco de historia. En un recorrido por el tiempo y el espacio, como trasladándonos en una máquina que pudiera viajar en el tiempo, vamos a remontarnos primero al  pasado más remoto, buceando en  la prehistoria, para luego dar un salto hasta el siglo XIX, hasta encontrarnos con Darwin en sus viajes por  Suramérica y la historia de Jemmy Button, conocido como “el indio de Darwin”.

Jemmy fue un joven indígena de Tierra del Fuego que Darwin tomó bajo su tutela a bordo del Beagle y que terminará viajando a Inglaterra para después volver a su hogar en la Patagonia, viviendo un conflicto que hoy calificaríamos de “choque cultural” que resultó en un feo desenlace, como veremos.

En tiempos del colonialismo europeo del siglo XIX y también en la primera parte del siglo siguiente había en Europa una “obsesión regionalista”, eso que también se conoce como “eurocentrismo”, que se extendía entre toda clase de personas, y en diversas culturas de todo el mundo. Así encontramos políticos, intelectuales, científicos _otrora aventureros que sobrevivían a tempestades, enfermedades tropicales o volcanes en erupción_ que creían y defendían, cada uno a su manera, que existía una cierta superioridad cultural de Europa sobre el resto del mundo.

Y pensaban así, no solo por el desarrollo de la modernidad política, científica e industrial en Europa tras la caída del Antiguo Régimen, sino incluso porque hasta hace bien poco, se creía que los hallazgos en Europa de utensilios y producciones culturales humanas pertenecientes al Paleolítico o Edad de Piedra, eran los primeros y “únicos hallazgos” hasta el momento. Pero vamos a ver cómo se desarrolla la historia y cómo nos lleva hasta “el indio de Darwin” y, sobre todo, vamos a ver cómo todo esto sirve de introducción para el problema que queremos tratar en este post y los que le sigan.

Estos “primeros” hallazgos dejaron de ser los “más antiguos” vestigios de cultura material paleolítica en el mundo a medida que la investigación paleontológica se extendía por el resto de continentes. Los primeros europeos modernos, llamados hombres de Cromañon por el lugar en que se descubrieron sus restos, cantaban y bailaban, hacían utensilios de hueso, cuero y piedra hace más de 40 mil años, como también lo hacían los primeros pobladores del sureste asiático (desde India hasta China, incluso llegando a Australia), Asia central o la costa oriental asiática. Desde aquellas regiones del sureste asiático se inició una larga ruta migratoria que llevó a pueblos nómadas y exploradores a cruzar desde Siberia a Alaska, a través del estrecho de Bering, aprovechando un período interglaciar hace unos 22-25 mil años (unos diez mil años antes de lo que se decía hasta hace poco) y, siguiendo una ruta costera que les llevaría a través de Norteamérica antes de que las praderas se helaran con última glaciación, fueron capaces de llegar hasta la cordillera de los Andes y las selvas tropicales de América del Sur, desde donde siguieron explorando hasta llegar al extremo más austral, en los confines del continente cercanos al polo Sur[i]. Para conocer mejor los caminos que sigue la primera expansión de la especie hasta colonizar la superficie de los cinco continentes (partiendo de un nodo de expansión primigenio que se encuentra entre Egipto, Israel y la península Arábiga), recomiendo la lectura de “Los Senderos del Eden: Orígenes y evolución de la especie humana” (Oppenheimer, 2004. Editado en Crítica, Barcelona).

Ya en el continente suramericano, en Monte Verde (Chile), se encontraron utensilios y huellas de un campamento humano datados en más de 14 mil años en una región conocida como Los Lagos[ii]. Ante este hecho, los arqueólogos tuvieron que aceptar estas evidencias que contradecían las anteriores tesis del poblamiento tardío de América – conocidas como Consenso de Clovis- , dando pie a otras teorías que ya hablan de un poblamiento temprano. Pero esta aceptación llevó desde el año 1977-79 en que se excavaron y estudiaron la mayoría de los restos, hasta 1997 cuando un panel internacional de científicos visitó el yacimiento para verificar estos hallazgos ante la comunidad científica especializada.

Pinturas rupestres encontradas en Sulawesi (Indonesia)

Al fin y al cabo la arqueología se fundó en Europa y la mayoría de los arqueólogos hace 100-150 años eran europeos. Ellos descubrieron el arte rupestre en las cuevas de Altamira o Lascaux, y les habría sorprendido enormemente encontrar pinturas similares de la misma antigüedad en lugares tan lejanos a Europa como Indonesia o Australia (recientemente se encontraron en Sulawesi hermosas pinturas tan antiguas como las del continente europeo, con 40 mil años de antigüedad[iii]).

¿Qué tiene que ver esto que con los jóvenes de hoy? No desesperes lector, ya vamos llegando a ellos …

El viaje del Beagle y el Indio de Darwin

Saltamos en el tiempo y vamos a encontrar a Charles Darwin escribiendo su diario _otra lectura muy recomendable para unas vacaciones es “El viaje del Beagle”, título con el que comúnmente se conoce la publicación que Darwin en su día titulaba “Diario y Observaciones”_ mientras navegaba en el Beagle,  reflexionando a la luz de una lámpara o bajo las estrellas del hemisferio austral, sobre las costumbres de los pueblos indígenas que iba conociendo en su viaje, pensando y dando vueltas en su cabeza si estaría ante formas de vida similares a las de sus antepasados europeos, haciendo conjeturas quizá de si éstos pueblos serían inferiores incluso a los europeos prehistóricos –a juzgar por los pocos vestigios que se tenía de ellos en tiempos de Darwin. Ante estas dudas, los aventureros, políticos, militares, científicos que se embarcaban en estas misiones colonizadoras, siendo gentes tan diversas y con intereses tan distintos, tenían casi todos en común una idea: había que hacer un esfuerzo por civilizarlos.

Como ejemplo de esta “misión” de los colonos europeos por tierras americanas, está la historia de Jemmy Button, el indio de Darwin. Se trataba de un joven de la tribu de los Yámanas, una de las etnias que habitaban en Patagonia y Tierra del Fuego, que demostró especial inteligencia y habilidad en su trato con esos extraños europeos que venían a explorar sus tierras. Aprendió rápidamente su idioma y se ganó la simpatía de todos, decían de él que era muy alegre y reía con facilidad. Darwin le dio el nombre de Jemmy Button en referencia al precio que había pagado por su compra, un botón de nácar, lo tomó bajo su tutela y le enseñó a leer y escribir, a vestirse y comportarse como un gentleman inglés, mientras les hacía de intérprete en su exploración de aquellas tierras del Sur.

Retrato de Jemmy Button antes y después de su educación occidental

Jemmy Burron aprendía tan rápido que Darwin y el capitán Fitz Roy, que compartían ideales humanistas, decidieron llevarlo junto a tres indígenas más a Inglaterra, con el fin de  civilizarlos conociendo la misma capital del imperio. Una vez allí pagaron sus gastos de educación y los presentaron en sociedad, llegando incluso a visitar la corte londinense y las sociedades científicas de la época. Pasado un año volvieron a su tierra navegando de nuevo en el Beagle, con ellos viajaba un misionero que al igual que Darwin y Fitz Roy, albergaba la idea de iniciar una nueva era en aquella región austral, llevando la civilización occidental junto con la fe cristiana a las tribus que poblaban aquellas tierras. Y la cosa no pudo acabar bien…

Pero esto habrá que contarlo en la próxima entrada de la serie, en la que junto con el final de la historia de Jemmy, plantearemos el problema de la educación en la diversidad cultural en la actualidad, con cuestiones que siguen vigentes en América del Sur ¿Donde quedan las etnias y culturas indígenas?

Anticipando algunas de esas preguntas, ¿se sigue queriendo imponer unos patrones culturales dominantes sobre otros, que quedan en situación de debilidad o inferioridad por diferentes razones? y nos preguntamos también: ¿Es posible educar dentro de itinerarios estandarizados_ escolares, universitarios, profesionales_ respetando la diversidad cultural? o por el contrario ¿la integración en los sistemas educativos nacionales solo es posible si se dejan atrás los rasgos identitarios de otras culturas?

Autor: José A. López-Ruiz

 

 

[i] El homo sapiens llega a Europa hace 46-50.000 años, casi todos los europeos actuales proceden de las lineas de ADN mitocondrial que aparecieron hace entre 13.000 y 50.000 años.

[ii] Dillehay, Tom D.; Carlos Ocampo; José Saavedra; Andre Oliveira Sawakuchi; Rodrigo M. Vega; Mario Pino; Michael B. Collins; Linda Scott Cummings; Iván Arregui; Ximena S. Villagran; Gelvam A. Hartmann; Mauricio Mella; Andrea González & George Dix (2015) “New Archaeological Evidence for an Early Human Presence at Monte Verde, Chile“; PLoS ONE 10 (11): e0141923. doi 10.1371/journal.pone.0141923

[iii] Dan Vergano, 2014, “Cave Paintings in Indonesia Redraw Picture of Earliest Art” National Geographic. Recuperado en: http://news.nationalgeographic.com/news/2014/10/141008-cave-art-sulawesi-hand-science/ (Consulta 20/07/17). “Kimberley Rock Art: Dating, Styles, Types of Aboriginal Rock Paintings, Western Australia”, Recuperado en:  http://www.visual-arts-cork.com/prehistoric/kimberley-rock-art.htm (Consulta 20/07/17). “New Research May Establish Australian Rock Art as the Oldest in the World” Recuperado en: http://www.ancient-origins.net/news-history-archaeology/new-research-may-establish-australian-rock-art-oldest-world-005406?nopaging=1 (Consulta 20/07/17).